Entre Cosechas y Palabras
No voy por la fruta, ni por el mandado,
voy por el brillo de tu rostro iluminado.
Entre manzanas rojas y verdes hileras,
se detiene el tiempo y mi alma te espera.
Me hablas de temporadas, de frescura y de sol,
mientras mi pecho se llena de un dulce crisol.
Tus manos que cuidan lo que da la tierra,
curan sin saberlo mi paz y mi guerra.
Eres la fresa más dulce, el aroma más fino,
el encuentro que le faltaba a mi camino.
Compro un pretexto para poderte mirar,
y me llevo el tesoro de oírte hablar.
Aún no somos nada, o tal vez lo somos todo,
pues te quiero a mi lado, de cualquier modo.
Que la vida nos dé una cosecha mayor,
donde el fruto más grande... sea nuestro amor.